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sábado, 10 de enero de 2015

El jinete sin cabeza, en La Laguna, cositas de toma pan y moja

Como vivo al trote entre Madrid y Tenerife, cuando llega este implacable invierno madrileño, la gente me felicita por poder trasladarme a la isla que tiene "seguro de sol". Je! Señoras y señores yo voy a La Laguna y lo de la eterna primavera allí, a veces, como que se les olvida un poco. Así que un par de días antes de Reyes, haciendo las últimas compras, ningún abrigo era suficiente, un airecito glaciar acariciaba mis orejas y enrojecía mi nariz.
Aguanté sin protestar (bueno, sin protestar mucho) hasta la hora del aperitivo y entonces sí, imploré un vinito en un lugar resguardado. Esa era la idea: tomar algo. Así que entramos en un local pequeñito que a esa hora ya tenía buen ambiente y pedimos unos vinos y un par de tapas.





...Y qué alegrías te puedes llevar a veces cuando tan sólo intentas quitarte el frío! Ésta fue una de ellas. El jinete sin cabeza, un gastrobar en el que caben poco más de veinte personas y con una de las cocinas más pequeñas que he visto, es un espacio en el que la gente rebaña los platos, o sea, un lugar de esos de toma pan y moja. 




Nos dimos cuenta enseguida, cuando nos sirvieron un fresco y colorido ceviche de lenguado, tan bien sazonado y tan aromático que nos despertó el paladar de golpe. La ensaladita y el pescado tenían el punto perfecto de consistencia, algo que a mí me interesa especialmente en los ceviches, ese difícil equilibrio entre la ternura y la tersura. Delicioso.

La segunda tapa que elegimos de un menú no muy extenso pero con cierta originalidad, fue un bacalao de Islandia con huevos de corral y papa asada. Otro derroche de color... y sabor. Yo seguía alucinada viendo a ese cocinero, que es también el dueño, Pato Pérez, desenvolverse en esa minicocina y sin ayuda. El restaurante pronto se llenó y sólo escuchaba halagos entre los comensales y veía cómo los platos regresaban a la cocina absolutamente limpios. 
El bacalao con huevos estaba delicioso, así, espolvoreado con pimentón de La Vera y esa yema derramándose casi sensualmente sobre las suaves papas...
Habrá que volver para probar otras cositas y también la cerveza artesana local que ofrecen y que despertó mi curiosidad. En un descuido, piqué un trocito de roast beef de vacío con crema de queso artesano de la mesa de al lado ;) aprovechando que hacía una foto al plato y que teníamos unos vecinos de mesa especialmente generosos.La carne me pareció un pelín seca, pero no me atrevo a juzgar por un único bocado y el roast beef tampoco es, así a priori, una carne especialmente jugosa.

Aunque no suelo tomar postre cuando voy de tapas, la verdad es que había disfrutado tanto con la comida, que me apetecía un final dulce. Dudé entre la pannacotta con dulce de leche y una de las dos tartas de chocolate que nos propusieron. Opté por la tarta de chocolate con ralladura de naranja y he de decir que, a pesar de que no soy muy amante de los postres de chocolate, no dejé nada en el plato y no mojé pan de milagro.




A estas alturas, como imagineréis ya se me había pasado el frío y se me había alegrado la mañana. Es un placer encontrar lugares en los que se cocina con gusto y siempre, siempre, los clientes lo apreciamos y lo agradecemos. 
El jinete sin cabeza ya no se me olvida y formará parte de mi ruta cuando me asome de nuevo a ese "fresquito" paraíso tinerfeño.









sábado, 24 de agosto de 2013

El León de Bajamar, cuando la cocinera disfruta, yo también

Ayer estuvimos en el nuevo restaurante vegetariano que han abierto en Bajamar, La Laguna, Tenerife.
Un local chiquitito, al que ya habíamos echado el ojo porque da buen rollo.
Me da gusto recomendarlo y lo voy a hacer, en principio, por la sonrisa de su cocinera, Maca, una sonrisa, que no se apaga ni un momento y que está dibujada en todos los platos que llegan a la mesa.
No es ñoñería. Me encanta comer, y comer bien, ya lo sabéis, pero también está claro que en el disfrute de quien cocina reside parte del éxito de lo cocinado.



En El León, extraño nombre para un vegetariano ciertamente, ofrecen un menú por ocho euros, con dos platos y bebida. Luego, puedes añadir un postre, aparte.
Nos trajeron como "saludo de cocina" una torta crujiente con hummus.
En el menú ofrecían, de primer plato, crema de pimiento rojo y zanahoria que, tibia y ligerita de textura, estaba muy rica. También, una sopa de melón y pepino, refrescante y agradable.
De segundo, como no nos decidíamos, Yoyo, el otro miembro del equipo, que tampoco escatima en amabilidad, nos propuso "un variadito", así que probamos la croqueta de mijo, la quiche de zucchini, albóndiga de seitán con tomate y falafel con crema de yogur, acompañado con una ensalada crujiente y fresca. No le pondría ni un pero al conjunto. Todo estaba sabroso y bien cocinado.



Me gustó también que, mientras comíamos, una mujer entrara en el local, ofreciendo sus productos de huerta ecológica que cultivaba a un par de kilómetros del local. Es un placer ser testigo de estas sinergias y comprobar cómo pueden salir adelante ideas que se trabajan con cariño y "corazoncito", como ponen los dueños de El León en su pizarra de sugerencias. He visto también que se trata de un proyecto financiado por Triodos Bank, una filosofía con la que encaja perfectamente el corazón, la cocina de proximidad, los productos naturales..., en definitiva, el trato cariñoso a los alimentos, al cuerpo y a las personas.



Los postres, salvo el tres chocolates, no me entusiasmaron, a la tarta de manzana y a la de fresas y paraguayo les faltaba la gracia que sí tuvieron los otros platos, pero bueno, sé que Maca tiene una amplia variedad de dulces vegetarianos y veganos en su recetario particular así que habrá que seguir probando. Y, desde luego, que cuente conmigo para hacerlo.

Eso sí, como es un local pequeño, es casi imprescindible llamar para reservar. Seguro que es una buena experiencia... y a ese precio...

Avenida el Sol, 13, 38250 Bajamar, Canarias, Spain690 95 73 41




(Las fotos, salvo la del plato, pertenecen a su página de Facebook)