Mostrando entradas con la etiqueta Bajamar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bajamar. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de febrero de 2015

Casa Pepe, Bajamar, un lugar en mi corazón

Llevo tiempo preguntándome por qué todavía no he dedicado un post a mi restaurante favorito en el mundo mundial: Casa Pepe, Bajamar. Creo que tengo dos razones que me disculpan. Por un lado, es uno de esos restaurantes en los que, además de la comida, la ubicación -extraordinaria- o el servicio, lo que prima es la atmósfera, y la atmósfera es algo difícil de describir, un concepto sobre el que, seguro, me quedaré corta, así que se trataba por un lado de cierto miedo escénico. Por otra parte, y este es un motivo francamente egoísta y que no me deja en muy buen lugar, tenía alguna reticencia acerca de dar a conocer este espacio tan propio, tan mío, tan querido, sí, soy mala persona y me costaba compartirlo.

En fin, que ha llegado el momento de redimirme y daros a conocer el paraíso.

Casa Pepe debería aparecer en todas las listas esas de lugares que hay que visitar antes de morir. En primer lugar por el espectáculo que, sin coste adicional, se puede contemplar desde sus ventanales. Las olas rompiendo en el muelle de Bajamar es una maravilla natural impresionante y que, por sí sola, ya merecería una visita al restaurante para vivir la experiencia de comer con esas vistas.


Pero es que, además, en Casa Pepe se come bien, se come muy bien. La cocina de Berto es muy personal y es el resultado del mimo y el disfrute. Todo se hace en el momento y verle evolucionar por su territorio es un placer añadido.



La carta es reducida y, aunque hay algunos fijos, la mayoría de los platos varía cada semana, así que se mantiene intacta la posibilidad de sorpresa. 
Casa Pepe es un restaurante familiar, y al pie del cañón están los hermanos Berto y Chiqui, con la madre de ambos como apoyo imprescindible. Cada vez que visitan la tierra del padre, Cádiz, regresan con un cargamento de anchoas que se ocupan de limpiar y salar para convertirlas en uno de los dos canapés con los que los clientes no tenemos más remedio que ir abriendo boca. El otro es de crema de espinacas con huevito de codorniz. Como os digo, empezar con esto es uno de los imprescindibles.

En lo que se refiere a los vinos hay que dejarse llevar por Chiqui, lo que él os ofrezca os gustará, porque tiene un magnífico olfato y sabe adaptarse a las preferencias de la clientela. Esa copita que veis en la foto, un blanco doradito con matices casi rosas lo probé el otro día por primera vez, es un Gran Theyda, elaborado con Albillo de La Palma, pero hecho en La Orotava en 2014. El vino te pega en nariz un puñetazo de fruta de la pasión que te predispone a saborear un vino dulce. Craso error porque en boca tiene una acidez tan elegante, larga y alejada del dulzor que conmueve los sentidos. Una delicia de vino del que hay que tomar nota. 

De aperitivo nos obsequian con un pulpo con lima y algas, un plato también nuevo que ha formado parte esta semana de los menús diarios que, desde hace un par de meses, el restaurante ofrece de martes a viernes. Es un platito fresco y chispeante. Ya veis qué colorido tan preciosos tiene!

Para seguir probando cosas nuevas, nos decantamos por unos buñuelos de bacalao, espinacas y garbanzas, una propuesta muy de Cuaresma que está crujiente y esponjosa, y que Berto acompaña con una salsita de tomate casera.


Como os decía, la influencia de la cocina andaluza se deja sentir en este restaurante canario así que las frituras de pescado son también una opción con éxito asegurado. Esta vez elegimos unos boquerones que se comen como churros, de la cabeza a la cola. Bien sazonados, crujientes por fuera y jugosos por dentro... Ñam, ñam! Y acompañados por un tomatito aliñao, como está mandado. 
El último plato que elegimos suele estar habitualmente en la carta, se trata de una pasta negra con marisco flambeado. Es una receta con muchísimo sabor que llega a la mesa humeante y olorosa. La pasta está tersa y combina perfectamente con la salsita de marisco y el jugo de los moluscos... Ah, y también con el aroma del mar que entra por la ventana para sumarse al festín.


Los postres de Berto también tienen ese toque difícil de describir. Son postres caseros, sí, pero muy personales. Una de las especialidades son las Natillas libanesas, una cremita blanca y fresca cubierta de pistachos y miel, que desde luego nos trae aromas árabes y delicados, además de un muy prudente dulzor que lo convierte en un remate extraordinariamente ligero. Exactamente igual que  la mousse de chocolate con helado de fresa, otro postre nada empalagoso y que, a pesar de su aparente sencillez, se convierte en un placer casi ingrávido.




Este menú para dos personas no llega a 50 euros, con soberbio espectáculo de mar incluido. Así que no creo que necesite mucho más para convenceros. Casa Pepe, Bajamar, en la isla de Tenerife, en el municipio de San Cristóbal de la Laguna, es ese lugar que se te queda para siempre en los ojos, en el gusto y en el corazón, un restaurante para ir sin prisa, para dejarse llevar, para disfrutarlo con todos los sentidos. Ese lugar que tiene un espacio singular en mi vida y que espero que, a partir de ahora, también lo ocupe en la vuestra si tenéis la oportunidad de conocerlo.



sábado, 24 de agosto de 2013

El León de Bajamar, cuando la cocinera disfruta, yo también

Ayer estuvimos en el nuevo restaurante vegetariano que han abierto en Bajamar, La Laguna, Tenerife.
Un local chiquitito, al que ya habíamos echado el ojo porque da buen rollo.
Me da gusto recomendarlo y lo voy a hacer, en principio, por la sonrisa de su cocinera, Maca, una sonrisa, que no se apaga ni un momento y que está dibujada en todos los platos que llegan a la mesa.
No es ñoñería. Me encanta comer, y comer bien, ya lo sabéis, pero también está claro que en el disfrute de quien cocina reside parte del éxito de lo cocinado.



En El León, extraño nombre para un vegetariano ciertamente, ofrecen un menú por ocho euros, con dos platos y bebida. Luego, puedes añadir un postre, aparte.
Nos trajeron como "saludo de cocina" una torta crujiente con hummus.
En el menú ofrecían, de primer plato, crema de pimiento rojo y zanahoria que, tibia y ligerita de textura, estaba muy rica. También, una sopa de melón y pepino, refrescante y agradable.
De segundo, como no nos decidíamos, Yoyo, el otro miembro del equipo, que tampoco escatima en amabilidad, nos propuso "un variadito", así que probamos la croqueta de mijo, la quiche de zucchini, albóndiga de seitán con tomate y falafel con crema de yogur, acompañado con una ensalada crujiente y fresca. No le pondría ni un pero al conjunto. Todo estaba sabroso y bien cocinado.



Me gustó también que, mientras comíamos, una mujer entrara en el local, ofreciendo sus productos de huerta ecológica que cultivaba a un par de kilómetros del local. Es un placer ser testigo de estas sinergias y comprobar cómo pueden salir adelante ideas que se trabajan con cariño y "corazoncito", como ponen los dueños de El León en su pizarra de sugerencias. He visto también que se trata de un proyecto financiado por Triodos Bank, una filosofía con la que encaja perfectamente el corazón, la cocina de proximidad, los productos naturales..., en definitiva, el trato cariñoso a los alimentos, al cuerpo y a las personas.



Los postres, salvo el tres chocolates, no me entusiasmaron, a la tarta de manzana y a la de fresas y paraguayo les faltaba la gracia que sí tuvieron los otros platos, pero bueno, sé que Maca tiene una amplia variedad de dulces vegetarianos y veganos en su recetario particular así que habrá que seguir probando. Y, desde luego, que cuente conmigo para hacerlo.

Eso sí, como es un local pequeño, es casi imprescindible llamar para reservar. Seguro que es una buena experiencia... y a ese precio...

Avenida el Sol, 13, 38250 Bajamar, Canarias, Spain690 95 73 41




(Las fotos, salvo la del plato, pertenecen a su página de Facebook)